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Escrito por Jaime Parejo
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Sábado 17 de Noviembre de 2012 10:09 |
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SOMOS muy dados en la prensa deportiva a hablar de favoritos, de qué equipo o qué futbolista llega mejor, o de esas denominadas sensaciones que rodean a los protagonistas de un derbi sevillano que debe dirimir qué mitad de la ciudad tendrá la carta de la guasa en esa partida diaria que viven hermanos, amigos y vecinos béticos y sevillistas. En este inevitable vaivén de típicas preguntas para rellenar páginas y minutos de radio y televisión olvidamos la esencia y la magia característica de estos partidos: todos parten de cero.
Los derbis carecen de favoritos, incluso si la clasificación llegara a dictaminar diferencias abismales entre uno y otro conjunto, como ya ocurriera en pasadas ediciones. Sólo hay que recordar como en las dos últimas ediciones disputadas en el Ramón Sánchez-Pizjuán el Betis llegaba con piel de cordero, para acabar transformándose en un lobo que arrancó los tres puntos del feudo de Nervión. El favorito era claramente el Sevilla, como en los últimos seis años, pero el eterno rival le dio la vuelta a la tortilla en un partido en el que la clasificación se aparca a un lado.
Algo semejante puede ocurrir este domingo. Tras el varapalo de Míchel a los suyos ante la mala imagen en Bilbao, aderezada con el frustrante empate ante el Levante, se ha instalado un aura de pesimismo contenido en el sevillismo del que sólo pueden salir con una victoria ante el eterno rival. El conjunto verdiblanco llega por encima, con mejores resultados que sensaciones, mientras que el Sevilla había acumulado hasta hace dos semanas justo lo contrario, más sensaciones que resultados. Podría parecer que la presión es mayor para los sevillistas, obligados a jugar en Europa, pero, como decía, en peores situaciones han llegado ambos y la victoria ha caído en las dos aceras.
Previsiones que no se cumplen porque, en estos partidos, las sensaciones no se muestran en el campo, se reproducen en la piel, en los corazones y en las gargantas de los aficionados que representan la dualidad más bonita e intensa que existe en el fútbol español.
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Escrito por Jaime Parejo
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Jueves 27 de Enero de 2011 12:21 |
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Lo reconozco, soy un paleto sevillano. Por entender y alabar una campaña tan exitosa y motivadora, como tan lejana del fomento de la agresividad y la violencia que otros pregonan. Paleto por disfrutar de un ambiente de un campo de fútbol de los pocos que se pueden vivir en España y Europa. También, por qué no, paleto por reclamar gol donde creo que ha habido gol, por reclamar tarjetas donde el señor Undiano Mallenco (qué difícil es pitar con esta presión, ¿verdad?) no vio casi ninguna y por reconocer que el Real Madrid fue superior en la segunda parte. De igual manera, lo seré por reclamar que Lass no debía seguir en el partido en la primera mitad. En esto Mourinho también debe ser un paleto, porque quitó del campo al francés antes de que el árbitro se viera ultra exigido a sacarle la segunda amarilla.
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Escrito por Jaime Parejo
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Miércoles 19 de Enero de 2011 01:57 |
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La profesión de entrenador es muy ingrata. Cuando el equipo gana los halagos van para el delantero que mete los goles, el portero que los evita o el jugador que hace la asistencia. En la grada, en la calle y en la prensa hay muchos entrenadores. Muchos que saben de fútbol y que no saben tanto que se permiten criticar un planteamiento o alienación con más o menos razones.
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Escrito por Jaime Parejo
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Lunes 03 de Enero de 2011 11:53 |
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El partido de ayer volvió a dejar claras un par de cosas en este Sevilla FC. La primera, que es necesario fichajes que den otro ritmo a un equipo que se hunde en las segundas partes. Y la segunda, que el mejor ‘fichaje’ de este mercado invernal va a ser el regreso de Jesús Navas.
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Escrito por Jaime Parejo
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Lunes 06 de Diciembre de 2010 13:36 |
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Queda demostrado con el paso de las jornadas, aunque más bien estaba demostrado desde la pasada temporada, que este Sevilla necesita reforzar el centro del campo con dos hombres, uno creativo y otro más de corte defensivo. Una vez pasado el efecto Manzano y el supuesto ‘resurgir’ de Romaric, el conjunto sevillista necesita de algo diferente en la medular, porque ha quedado demostrado que Guarente, fuera por lesión, y Cigarini, simplemente no está ni se le espera, no valen en este proyecto de Sevilla de Champions.
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