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El experimentado zaguero francés habla en ABC de Sevilla de la situación del equipo, de lo que ha supuesto el relevo en el banquillo y de la buena acogida que ha tenido en la plantilla la llegada de Antonio Álvarez como entrenador.
—Apenas han pasado un par de semanas desde que hubo relevo de entrenadores y da la sensación de que han cambiado muchas cosas y de que ha pasado mucho más tiempo, ¿no cree?
—Nosotros intentamos mejorar, como siempre, ahora con un nuevo entrenador y renovadas expectativas, aunque Antonio conoce bien la casa, como ocurría en el caso de Manolo. Lo que ocurre es que los años, la presión y los resultados hacen que la mentalidad no sea perfecta y haya que cambiar cosas. El que está en primera línea siempre es el entrenador y de ahí que se le haya señalado a él cuando el equipo se encontraba en dificultades. Espero que este cambio nos vaya a servir para mejorar. Antonio quiere darle al equipo su toque personal, como él ha sido como jugador y lo que había aprendido como asistente de Juande Ramos. Nos trata de dar la confianza que habíamos perdido últimamente en el campo, pero está claro que las cosas no pueden cambiar en cinco días. Necesitamos tiempo, aunque hay un poquito de urgencia pues apenas queda un mes de competición.
—Lo cierto es que si se escucha y observa a los jugadores, parece como si este cambio hubiera sido una liberación...
—La verdad es que las cosas no nos salían en los últimos partidos. Pero está claro que en el fútbol, y eso lo aprendí de Juande, es cuestión de rachas. La derrota en el campo del Real Madrid supuso para nosotros un palo mental grande. Tuvimos la victoria en nuestra mano, pues ganábamos 0-2 en el minuto sesenta, pero no supimos manejar el partido, no tuvimos la fuerza mental, física y táctica para ganarlo y fue duro perderlo en el último minuto. Después pasó igual con la eliminación de la Champions y entramos en una racha en la que nada nos salía bien y perdimos la confianza, siguieron las lesiones y en tres semanas pasamos de ser un equipo muy bueno que podía pelear por títulos a otro que parecía que sólo iba a pelear por entrar en la Liga Europa... Todos, incluido Manolo, tratábamos de encontrar una solución para saber qué fallaba, pero nada salía bien. Había que buscar algo y la gente de arriba, con más distancia, pensó que no podíamos seguir así y optó por cambiar de entrenador. Ahora no empezamos de cero, porque lo cierto es que estamos de nuevo cuartos y en la final de Copa, y podemos conseguir los objetivos, por eso estamos luchando.
—En lo personal, ¿cómo ve la llegada de Antonio Álvarez?
—Cuando él era asistente de Juande, siempre me cayó bien. Hacía bien su trabajo y les daba confianza a los jugadores. Daba sensación de liberación. En la época de Manolo Jiménez no lo hemos visto mucho, ahora está tratando de dar su toque como entrenador y yo, al igual que antes, trato de dar lo mejor por el bien del equipo. Siempre se ha comparado mi juego con el que hacía él como futbolista, pero ahora es el entrenador y tengo que tratarlo como tal.
—¿Cómo ve a la plantilla de cara al sprint final?
—Habrá que verlo partido a partido. No podemos pensar cómo estaremos dentro de dos semanas o cuando llegue la final de Copa. El sábado tenemos un encuentro muy importante y en él tenemos que concentrar nuestras energías. Somos los dueños de los resultados propios y ahora debemos procurar recuperar a los lesionados y hacer lo que nos dice el entrenador, la nueva táctica y su forma de jugar. Si al final acabamos en Champions estaremos contentos. La temporada ha sido muy larga, con muchos partidos, muchas lesiones y mucho lío que ha generado crispación y el cambio de entrenador.
—Echando la vista atrás, ¿cuál cree que era el origen de los problemas del equipo...?
—Cuando salen mal las cosas te surgen muchas dudas. Los problemas físicos pueden deberse a que durante los partidos hemos defendido mucho, nos ha faltado seguridad; pero también ha podido ser un problema técnico, de saber jugar al fútbol y manejar mejor el balón para no tener que defender tanto, que eso desgasta mucho. Lo cierto es que hemos trabajado bien el aspecto físico, por lo que creo que es un poquito de todo, también de cabeza, las lesiones, los jugadores que entraban directamente al equipo después de volver de una lesión; eso es muy complicado.
—En el plano individual, ¿cómo se encuentra?
—Bien. Estoy contento de mi estado físico. Desde que me operé de pubis hace dos años no he tenido lesiones, aparte del golpe en la nariz. Sigo haciendo más de treinta partidos al año y para mí eso es importante. Nunca me he sentido mejor que ahora. Viene la fase más importante de la temporada, en la que se deciden los objetivos, y llega el cansancio físico y mental, pero yo a mis treinta años sé manejar de mejor manera estas circunstancias.
—¿Ve factible aún alcanzar la tercera plaza?
—Asegurar la cuarta es lo primordial y luego ver qué es lo que hace el Valencia, aunque puede ser positivo seguir pensando en que vamos a por la tercera, pues eso te da un impulso anímico grande. El Valencia tiene tanta ventaja que es complicado darle alcance, pero nunca se sabe. Si ganamos en Málaga podemos ver las cosas de otra manera.
—¿En el vestuario se habla de la final de Copa?
—Sobre todo se habla de saber cuándo y dónde será. Tal y como está la competición sólo pensaremos en ella de verdad cuando queden cuatro o cinco días para disputarla. Sabemos que ya estamos clasificados para ella y que estando ahí lo mejor es ganarla, pero lo único de lo que hablamos al respecto es hasta cuándo vamos a estar con la incertidumbre de saber cuándo y dónde se va a jugar.
—Y de la posibilidad de hacer huelga la semana que viene, ¿qué se dice en el vestuario?
—Yo realmente apoyo a los jugadores, que es lo que soy a día de hoy. La suerte que tenemos en el Sevilla es que el club tiene una base sólida, está progresando y eso es lo que me hace seguir aquí y estar ilusionado, pero luego se ve que fuera de aquí hay muchos jugadores que no cobran, que no se respetan sus contratos y eso me da mucha rabia. Si esa huelga es buena para los jugadores y para que los clubes se den cuenta de que tienen que hacer una mejor gestión, habrá que apoyarla para ayudar a los compañeros que están en momentos difíciles.
—¿Se ve seguro en el Mundial?
—Eso es un asunto del seleccionador, que es el que hace la convocatoria. Yo me veo bien para ir. Se criticó mi actuación ante España, pero, repasando el partido, no creo que tuviera una mala actuación y los profesionales del fútbol así lo valoran. Dome- nech siempre me ha llamado, siempre he dado la cara y yo no creo que no vaya a estar. Para un seleccionador lo mejor es tener su grupo de confianza y cambiar demasiado a última hora no es bueno, aunque acepto la crítica si es justa. Últimamente se está criticando mucho a la selección de Francia por la forma de jugar, que se considera muy mala para las individualidades que tenemos. Ahora es muy fácil criticar y con poco se dice que somos muy malos y que no sabemos jugar al fútbol. Yo intento hacer mi trabajo y progresar y mejorar cada día.
—Dando por hecho que será seleccionado, no le entrará en la cabeza la posibilidad de perderse la final de Copa por que se fije para el día 26 de junio...
—Espero que no. Yo confío en jugar y ganar la Copa con el Sevilla y después ir al Mundial. Eso sería perfecto y lo que debería ser, porque normalmente el calendario te debe permitir jugar con tu club hasta el final. Si depende de mí no tengo problemas en perder días de vacaciones, pues tengo toda la vida para estar de vacaciones cuando me retire. Hay muchos jugadores que luchan por poder jugar una final de Copa y millones, por acudir a un Mundial.
—¿Qué rival le preocupa más en la lucha por conseguir una plaza de Champions?
—Hay que ver calendarios, plantillas, lesionados... Cada partido ahora se va a jugar como una final. El Villarreal viene fuerte, pero el Mallorca lleva haciendo bien las cosas durante toda la temporada y el Athletic tiene un juego de equipo de Copa, muy luchador, y tener la clasificación a mano le da mucha fuerza. Todos los rivales son peligrosos.
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