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Escrito por Rocío Fidalgo
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Martes 06 de Enero de 2009 01:19 |
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Se acercan los octavos de la Copa del Rey cuando aún resuenan las críticas a la racanería y la pérdida de identidad del conjunto sevillista desde el comienzo de la temporada: la falta de ambición y osadía parece ser la clave de su tenue juego. El clima de necesaria reconversión ante la llegada del nuevo año no dio los frutos esperados. La plantilla rojiblanca dejó escapar dos puntos el pasado domingo con Osasuna que lo habrían consolidado en el segundo puesto de la tabla y habrían despejado las dudas creadas con su fútbol.
Pero al margen de la Liga, ahora les toca a los pupilos de Jiménez evitar una debacle en Copa del Rey que remedie las conciencias por la sonada eliminación del Sevilla en UEFA ante la Sampdoria. No tendrá esta vez el Sevilla como adversario a un colista de la Primera división sino al Deportivo de La Coruña, un equipo en plena reestructuración deportiva que aspira, más que nunca, a emular la época dorada del Superdépor. El conjunto de Lotina llega al feudo sevillista siendo sexto en la Liga tras su victoria ante el Getafe y a sólo dos puntos del equipo de Nervión.
Esta vez, el equipo gallego vuelve al Sánchez-Pizjuán con la ideas más claras que en otras ocasiones y con el expreso deseo de salir al terreno de juego para lograr una sonada proeza. De cualquier manera, no es éste el Sevilla de hace unos años, por lo que la eliminatoria se le presenta poco menos que complicada, teniendo en cuenta el buen momento que viven los gallegos, con tres victorias consecutivas. De confiarse, podría sufrir más de lo esperado.
Los precedentes en competición copera entre Sevilla y Deportivo denotan igualdad entre ambos conjuntos. De las cuatro ocasiones que se han enfrentado, en dos el gran vencedor ha sido el conjunto sevillista. La primera de ellas se produjo en la temporada 49-50. En aquel encuentro la realidad superó a la ficción; un apurado Sevilla que se jugaba la permanencia en Primera división fue capaz de pasar los octavos derrotando por 4-2 a un Deportivo que ocupaba por entonces la segunda plaza de la tabla, para igualar a uno en Riazor. Aquello no le bastó al Sevilla para hacerse con el título, pues la suerte les deparó su eliminación en cuartos.
La segunda victoria representa el antecedente más inmediato de un choque entre ambos conjuntos; en el 2007 el Sevilla arrolló a domicilio y en casa en una semifinal histórica al Deportivo, lo que le posibilitó el pase para jugar la gran final de Copa que acabó vitorearon los aficionados sevillistas gracias a un gol del malí Freddy Kanouté. Los triunfos del Deportivo se remontan a la década de los noventa. En la temporada 91-92, en vísperas del nacimiento del Superdépor con los fichajes de Bebeto y Mauro Silva, el equipo del recordado Arsenio Iglesias supo jugarse el todo por el nada en cuartos de final ganando al Sevilla en el Sánchez-Pizjuán por 0-1 y también en tierras gallegas, decantando el pase coruñés por tres goles de diferencia.
No fue ésta la única vez que el equipo deportivista supo cogerle la medida al Sevilla; la campaña 96-97 —sólo un año después de que el Coruña ganara la Copa del Rey y el Sevilla se clasificara para la UEFA— presenció una de las eliminatorias más igualadas que se recuerdan. El Sevilla se imponía en su campo por 2-0 y el Deportivo hacía lo propio en Riazor, forzando así un empate que desencadenaría la tanda de penaltis, en la que el Sevilla volvía a ser eliminado.
Deberá ser precavido más que nunca Manolo Jiménez si quiere que valga por dos el resultado del enfrentamiento en el feudo sevillista, teniendo presente la calidad de un rival que recuerda con su juego a lo que fue y que empieza a despertar de su extenso letargo. El Deportivo se dispone a pasar la página de los últimos años y volver a las andadas para luchar con los de arriba. Pero en Copa, sólo podrá continuar con sus pretensiones con permiso del Sevilla.
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