|
Empate esperado hoy el del Sevilla FC frente a Osasuna (1-1), en un choque en el que los hombres de Jiménez hicieron un mal partido y no demostraron la superioridad que atesora la diferencia en la clasificación entre ambos. Jesús Navas, el mejor del partido, marcó para los locales que vieron como Pandiani les arrebataba dos puntos en el descuento, propiciando la pitada de la parroquia de Nervión a los suyos.
Comenzó fuera de lo esperado el choque, el Sevilla no conseguía hacerse con el cuero en los primeros compases y el conjunto navarro, más suelto de lo esperado, presionando la salida del balón sevillista. El diluvio que acechaba la ciudad no mejoraba el panorama. Si bien nadie disponía de ocasiones claras, el rival era el que más se acercaba al área de Palop.
Las continuas imprecisiones en el pase de los jugadores sevillistas impacientaban a la afición, a la que no le agradaba lo que estaba viendo. Sin embargo al Sevilla nunca se le puede subestimar. En la primera ocasión clara del encuentro, Navas ponía un buen balón desde la banda derecha que Kanouté remataba fuera cuando todo el mundo cantaba el gol. Primer aviso de los hombres de Jiménez, que empezaban a sacudirse la presión del equipo rojillo. Un tiro de Romaric desde fuera del área sería la ocasión más peligrosa en lo que restaba de primera mitad, que no destacó por un juego brillante de los sevillistas, atosigados en el centro del terreno de juego por la presión de los de Camacho. La afición se indignaba ante un claro penalti a Kanouté que no señaló el colegiado del encuentro Delgado Ferreiro y ante las continuas pérdidas de tiempo del conjunto pamplonica a tenor de la lesión de Kike Sola, que era sustituido por Portillo.
Tendría que ser Navas, ya en la segunda mitad, cuando cogía un balón en la frontal del área y, con un fuerte disparo ajustado al palo, rompía la igualdad en el marcador. Quizás ahora se podría ver a un Sevilla más suelto, con menos presión para desarrollar un fútbol más fluido, el Osasuna tendría que abrirse para buscar el empate. El palaciego volvía a ser el bastión de ataque de los locales en un disparo lejano que se marchó alto. El once navarro llegaba a las inmediaciones del área sevillista, pero siempre fallaba en los metros finales. Camacho buscaría cambiar esto con la entrada de Pandiani. Jiménez reaccionaba buscando frescura en la banda izquierda, dando entrada a Capel por Adriano.
Asimismo, la tarjeta amarilla que vio Duscher en la primera mitad motivó que el técnico sevillista decidiera no jugársela y lo sustituyó por su compatriota Fazio. El Sevilla volvía a incidir en los mismos errores que otros partidos, le entregó el balón a Osasuna y pudo pagarlo claro en una clara ocasión de Masoud, que le cogió la espalda a Dragutinovic y, afortunadamente, enviaba el balón alto ante Palop. El equipo de Jiménez había entrado en una fase pésima, dándole vida a un equipo que debería estar muerto a estas alturas de partido. Jiménez retiraba al serbio, que lo estaba pasando mal por su banda, y daba entrada a Crespo.
A cinco minutos del final pudo llegar la sentencia en botas de Navas que, en una preciosa internada, se situó mano a mano con Roberto y le lanzó el balón a las manos. Pero se mascaba la tragedia en los últimos minutos, con un Sevilla defendiendo atrás, entregándole el balón al rival y pidiendo la hora. En el último minuto del tiempo reglamentario Pandiani cazaba un balón rechazado en el área y dejaba helada a la afición, que se olía el pastel.
En el descuento, Kanouté tuve una ocasión en un disparo que se marchó al larguero, pero ahí moriría el partido con una sonora pitada del aficionado sevillista, alque no le gusta nada cómo jugó hoy su equipo.
Sevilla FC: Palop; Fernando Navarro, Squillaci, Escudé, Dragutinovic (Crespo); Navas, Duscher (Fazio), Romaric, Adriano (Capel), Renato; y Kanouté.
Osasuna: Roberto; Javier Flaño, Sergio, Miguel Flaño, Monreal; Azpilicueta (Masoud), Nekounam, Vadocz, Hector Font, Plasil; y Kike Sola (Portillo).
Goles: 1-0, Min. 49, Jesús Navas; 1-1, Min. 90, Pandiani
|